domingo, 2 de diciembre de 2012

Pasajera.


Porque si hablo de sueños, yo casi siempre sueño en violeta.

Te sueño pero te creo.

A veces cruzo los brazos sobre el pecho como si se me fuera a escapar el alma. Y tanto creo en vos que me abrazo a tu recuerdo y me consuelo. Porque me hice más grande que el miedo.

Tanto creo en vos que cuando se me hace de noche me ilumina la luz de nuestra casa. Nuestro hogar. Y la luz de ese sol que todavía no salió pero está ahí. Ya casi.
Un sol, varios soles.
Soles que ya estaban escritos desde antes de nosotros. Que me visitan en sueños. Y nuestra casa. Y nuestros sueños infinitamente más grandes que todo.

¿Cómo decís que era mi sonrisa? Así sonreía en el tiempo en el que era yo pero todavía no era. Porque todavía no viajábamos juntos. Porque no éramos.

Tanto creo en vos que decidí que me iba a quedar desde antes de haber llegado.
Sólo quiero escribirte para que me recuerdes como la que siempre fui. Ésa. La pasajera de tus sueños que se quedó. 
Siempre.
Tanto creo en vos...

1 comentario:

  1. Me encanta el tamaño de esos sueños porque, más que llevarlos a cabo (como la realización de una meta) parecen estar hechos para vivirlos. Quien dice que la realidad no pueda ser violeta si uno aprende a mirarla bien. Besos, Rosario!

    ResponderEliminar