martes, 20 de noviembre de 2012

Ciertas premoniciones.




Camino por la vereda cuando baja el sol y te recuerdo. Rostros conocidos, las mismas calles. Si hasta me parece que el aire fuera el mismo que en ese entonces.

Y es que yo tengo un extraño sentido de pertenencia con los lugares. Algunas veces creo que las calles por las que caminamos juntos son nuestras. Otras, que nosotros le pertenecemos a ellas. De vez en cuando siento que cada árbol, cada pájaro y cada esquina me desconoce cuando no estamos juntos. 

No sé desde cuándo, tampoco me gusta explicarme esas cosas pero hace mucho tiempo que tengo esa certeza. Y los sueños tampoco colaboran. Sigo con esa bendita o maldita costumbre, quién sabe, de creer que no son sólo sueños.

Y es entonces cuando todo cobra sentido. Desde antes de que nos conociéramos, ellos ya lo hacían. Mejor que nosotros mismos.

Un día caluroso de diciembre, una premonición, una canción, cinco viajes, treinta y tres abrazos, cien lágrimas y mil suspiros.

Creo que encontré a tus hijos, te dije.

Creo que ellos nos encontraron a nosotros, te digo.

8 comentarios:

  1. Que bn fragmento, te felicito.
    Ahora te sigo, me gustaria que siguieras mis bloggs.
    trastornoylesioncerebralsobreconducta.blogspot.com tramasocialenlamente.blogspot.com

    Apoyalos!!!!! te seguire leyendo.

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  2. Respuestas
    1. Digo ¿Quién es? Somos nuevos. Gracias, Fran :D

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  3. Me encanta lo que escribís. Siempre.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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