jueves, 2 de agosto de 2012

Otro sin título.

En medio del silencio de la noche lo escucho. 
Llega corriendo y llorando. Hace ruido descaradamente. 
Abro los ojos y.. ¿Viste la hora que es?
Golpea las ventanas. A veces una, a veces todas.
Siempre logra despertarme.
Lo que no logra es que me asuste, ya somos viejos conocidos.
Me viene a buscar pero no me pregunta si quiero ir.  
Es tan caprichoso que...
Vuelvo a cerrar los ojos.  
Me dejo llevar y él me lleva como dormida, ignorando el tiempo y el espacio. 
Soy del viento, me digo. 
Voy donde él quiera llevarme.

miércoles, 13 de junio de 2012

Tu abrazo y mi sonrisa.

Imaginar tu abrazo, viajar tan sólo con un pensamiento.
Recordar, desear y sonreír al mismo tiempo.
No se me ocurre mejor conexión que esa.
Cuando sonreímos juntos, nos hacemos tan grandes y fuertes
que la distancia y el tiempo se vuelven nada.
Cerramos los ojos y desaparece,
estamos acá, juntos otra vez.
Y yo estoy de nuevo ahí,
volviendo a nacer en ese primer abrazo,
con el que te metiste dentro mío
para siempre.

lunes, 21 de mayo de 2012

Lunes.

Salto de la cama a las seis. Más temprano que de costumbre. Estoy tranquila pero me parece que te extraño. No me acuerdo bien qué día es hoy. Los lunes tienen esa mezcla rara de pesimismo y esperanza, de nostalgia y olvidos que me confunde y me fascina a la vez. Qué sé yo.
Apago un cigarrillo a medias después de casi tres días sin fumar. No me puedo dar el lujo de perder el colectivo hoy. O sí. Ya desde lejos se ve repleto de gente. Las pocas miradas desconocidas que se cruzan con la mía, tienen esa hostilidad característica que sin palabras me dicen: "No me preguntes nada, no me mires, ni siquiera te acerques. Hoy es lunes."
Al menos esta vez conseguí asiento. Ya me estoy acostumbrando a viajar en esos que te enfrentan cara a cara con la mayoría de los demás pasajeros. Casi puedo decir que ya no me mareo. Pero a las miradas que examinan aburridas, a esas sí que no me acostumbro. Así que miro por la ventanilla evadiendo al mundo. Cierro los ojos. Y ahí es cuando te veo mejor. Pero es sólo por un rato, el viaje se pasa rápido. Las ganas, como los lunes, no.
Por primera vez en mucho tiempo no voy tarde. Me atrae esa adrenalina de sentirme al límite con el tiempo. Sinceramente y en secreto, me pasa con casi todo.
Fin del viaje. La calle. Como de costumbre me enojo con los que caminan lento y haciendo zig zag. Apuro el paso, adelantando gente. De repente me llegan a la mente imágenes, que se transforman en recuerdos, que ahora es nostalgia. Una vez caminamos juntos por esta vereda. Cierro los ojos. Te veo caminando a mi lado. Los abro. Listo.
Hoy el mundo parece estar conspirando contra mis ganas de olvidarme de que es lunes.
El café ya está frío, pero lo termino igual. Es temprano todavía y esa intolerancia desafiante que corta el aire como un cuchillo parece no tener en sus planes irse.
Cierro los ojos. Te veo diciéndome que todo va a estar bien. Los abro. Listo.
Puedo seguir. Tal vez el lunes se pase rápido. Tal vez todos los días que faltan vuelen. Qué sé yo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Él, Vos, Aquél y Yo.

Ya no sé hace cuántos domingos que no te veo. Y la casa es un desastre.
Tres, dos, uno, yo y ninguno.
Como si no tuviera suficiente.
Siete cigarrillos apagados frente a una sonrisa pixelada.
Una carta, varios poemas sin título ni dedicatoria.
Un corazón agolpado en la camisa azul.
La taquicardia eterna y el insomnio.
Dos manos con un pasado inconfesable.
Tu narcisismo insoportable  y  mi falsa modestia.
Un café, noches largas y pocos días.
Él, vos, aquél y yo.