lunes, 5 de marzo de 2012

Un abrazo al aire.


Ésta no es una de esas noches frescas en las que abro la ventana mientras escribo. El calor es húmedo y agobiante. Yo me agobio, se agobian mis ideas. No sé si sea el momento ideal. Apago las luces, voy caminando descalza y de memoria llego a la cama. Boca abajo, apoyo mi cabeza sobre una mano y con los ojos cansados intento transformar el sentimiento.

Hay un corazón lleno y un espacio vacío.
Acá, lo estoy viendo ahora.
¿Sabés cómo me gusta escribirte mientras dormís?
Es concretar un poquito el pensamiento.
Sólo un poquito.
Y acercarme de la única manera que puedo.
Soledad acompañada
Soledad acompasada
Un abrazo al aire y una caricia al vacío.
Huele a vaninilla.
Humo. Mucho calor. Silencio.
Todo duerme.
Esperar. Esperar. Esperar.
Tiempo y distancia.
Un beso que se va acercando de a poquito.
Un beso que será sólo el comienzo.
De todo.
Sigue latiendo, falta un rato no más.
Yo te estoy esperando.
Mientras, vos dormís.

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