martes, 13 de marzo de 2012

Las palabras.


Yo pensaba en las palabras, a mi me gusta pensar la vida y oírla como si se hiciera al contarla. Vos pensás en las imágenes, esas que se nos congelan en una foto lejana. Las imágenes suelen parecernos estáticas, pero son parte de un instante profético, toda nuestra existencia se resume hoy en el presente que vivimos y en lo que nos queda por vivir. En simultaneidad, de comienzo a fin.
Estamos ahí juntos. Estoy ahí en vos, acá también, sola. En un mismo tiempo conciente.
Me veo en esas imágenes recurrentes en tu imaginación. Sé que soy yo pero también sé que a veces nos miramos desde afuera. Desde la distancia y el tiempo relativos, somos espectadores de una historia, y protagonistas a la vez.
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Imagino con las palabras.
Hacemos el amor y brillamos, sonrientes y húmedos debajo de esta luz. Una vez más la visión recurrente de una imagen profética. Ahora. Ya. En un segundo relativo de tiempo.
Vos pensás en las imágenes, así es como construís nuestra realidad.
Descansamos juntos. Más brillantes aún. Desnudo el cuerpo y desnuda el alma, en un instante de extrema vulnerabilidad y fragilidad entregadas. Inconciencia y amor.
Con los ojos cerrados me sentís y me ves. Te veo. Te siento. Estamos ahí, respirando juntos.
Cuando pienso en nosotros así nos veo, detenidos para siempre en esa sucesión de agitación, placer y calma. Y puedo oír tus palabras contándome cada detalle, hasta sentir que entro en el espacio de esa imagen y soy esa que duerme, con una mano sobre tu pecho.
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Entonces se rompe el silencio y escucho nuestras propias voces:
-Esperá.-te digo.
-Dime.
-Es algo muy importante. Dame musiquita para dormirnos juntos.


Y nos despedimos, por un ratito. La canción se acaba y sobreviene el silencio de las palabras. Me queda tu sonrisa; imágenes de tus gestos grabadas en la retina y en el corazón.
Después como siempre, todo vuelve a empezar.


lunes, 5 de marzo de 2012

Un abrazo al aire.


Ésta no es una de esas noches frescas en las que abro la ventana mientras escribo. El calor es húmedo y agobiante. Yo me agobio, se agobian mis ideas. No sé si sea el momento ideal. Apago las luces, voy caminando descalza y de memoria llego a la cama. Boca abajo, apoyo mi cabeza sobre una mano y con los ojos cansados intento transformar el sentimiento.

Hay un corazón lleno y un espacio vacío.
Acá, lo estoy viendo ahora.
¿Sabés cómo me gusta escribirte mientras dormís?
Es concretar un poquito el pensamiento.
Sólo un poquito.
Y acercarme de la única manera que puedo.
Soledad acompañada
Soledad acompasada
Un abrazo al aire y una caricia al vacío.
Huele a vaninilla.
Humo. Mucho calor. Silencio.
Todo duerme.
Esperar. Esperar. Esperar.
Tiempo y distancia.
Un beso que se va acercando de a poquito.
Un beso que será sólo el comienzo.
De todo.
Sigue latiendo, falta un rato no más.
Yo te estoy esperando.
Mientras, vos dormís.