martes, 14 de febrero de 2012

Un café a las tres.

Feliz San Valentín.


Son más de las tres de la mañana, ya sabés cómo el insomnio a mí me devora. O yo lo devoro a él. ¿Un café, a esta hora? Pensé en sacarme la ropa y obligarme a tumbarme en la cama a recomenzar el mismo libro de filosofía que nunca llega a la mitad. Últimamente me distraigo con demasiada facilidad, muy ocupada formulando y reformulando hipótesis, sueños y mentiras-verdades. Qué despropósito; sería un desperdicio, prefiero escribir. Escribirte.

Si te fijás no estamos tan lejos como parece, ni tan solos. Vos estás ahí. Lejos. Cerca. Dentro mío. Yo. Ni víctima ni victimaria de mi propia existencia. Al final, todas las verdades son más simples de lo que parecen. Y estoy tomando un café, y fumando otro cigarrillo. Me quema. Me quemo adentro. Otra vez ¿Y qué? Igual espero con ansias en cuatro horas volver a andar. Dejé la ventana abierta, llueve, a mí la lluvia siempre me ha inspirado. Se oye ese sonido y el de mi respiración, y estoy concentrándome en acompasarla imaginariamente con la tuya. Tu aire. Parece amor.

Hubo un momento en el que dejé mis sueños en el espejo. Tenía un suspiro mudo en lugar de sonrisa. Caminaba. Miraba. No veía. Estaba embadurnada de una realidad símil realidad, enlatada en la nada misma. En el todo.
Catástrofe emocional. Miedo. Se distorsionaron las líneas auxiliares que había trazado mi mente para inmunizarme. ¿De qué? Hacía mucho que no escuchaba ese golpeteo. Corazón. Era amor.

El reloj. Nuevamente un maullido. Voy, vengo, camino. Vuelvo. El vientito me da en la espalda. Dos escalofríos. Sigue haciendo sus danzas en mi pelo suelto. Tengo los ojos cansados y las manos inquietas. Escribo. Te escribo. Con un secreto temor a un nuevo golpe, me siento. Y pienso. Te pienso. ¿Cómo se empieza? Bah, ¿Cómo se sigue?
Soplo con aire distraído la espuma de jabón de mi alrededor. Vago. Sigo pensando. Tranquila, sosegada. Digo, estoy viva. Siento. Te siento. ¿Y qué? Es amor.

Como siempre, desvarío. O no. Pero ahora estoy segura. Aún cuando parezco enredada en medio de  todas estas palabras, así es como me encuentro. Te encuentro. Y a las cuatro de la mañana sigo. Sigo pensándote. Esto es más fuerte. Yo te amo.

9 comentarios:

  1. Muchas veces me siento asi, son momentos no, jaja besos , nos leemos :)

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  2. Esté o no el objeto, la sensación del amor es hermosa.
    A mí me pasó una vez. Amando sin tener, sintiendo por sentir, dejándome así por unos días.
    Poeta nata ;)

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    1. Gracias por comentar Cristal. Pero afortunadamente el amor, aparece en el momento indicado. Deja de ser sensación y se convierte en una realidad. ;) (Te debo un mail)

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  3. Me encanto la entrada, muy hermosa ^^
    En mi blog tienes una pequeña sorpresa, espero que te guste ^^

    Muchos besitos!! ^^

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  4. Gracias Pau! No sabía si lo ibas a leer vos. Te quiero <3

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  5. Increíble, Bleu. Aralagos.

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    1. Gracias Arita querida por estar ahí siempre :)

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