jueves, 23 de febrero de 2012

Vomitando tinta.

En la calle estoy. De pie, vomito mis sentimientos en el interior de la libreta verde mientras espero un taxi. Esto sería una ironía si... Salen desprejuiciadas, desmesuradas, rápido, sin permiso. No dan tiempo a que las piense. Traspasan la barrera de lo conciente y de lo racional. Ahí viene. Me-Interrumpo.


Sigo. Las palabras se tuercen y desvían en tinta azul por el movimiento. Mis ideas. Mis emociones también. Pero es ahora, tienen la urgencia del ya. Releo. No sé bien qué decir. Tengo miedo, y a la vez una caprichosa y soberbia seguridad en todo. Esa soberbia tan típica que me caracteriza cuando me sobrepongo.


Me mareo. Esto de viajar y escribir a la vez nunca se me ha dado bien. Voy a tener que dar explicaciones hoy. Dármelas. Aunque todo está más claro de lo que parece -como siempre-.


El conductor me habla. Llueve. Yo asiento con la cabeza simulando escucharlo. El mareo. Las ganas de vomitar. Las palabras. Abro la ventanilla, tomo aire y la llovizna me salpica un poco. No puedo seguir. Me-Interrumpo.


El semáforo. Sigo. Hay demasiado tránsito y varias calles cortadas. Sé que voy tarde y no me animo a mirar la hora. Los párrafos se siguen moviendo. Todo se mueve afuera. Y por dentro mío. Señor, si usted supiera que la música que está sonando no me ayuda en estos momentos. Son veintidos pesos con cincuenta.


Corro aún mareada hasta la puerta. Los mismos rostros hacen las mismas muecas, las mismas predecibles frases hechas que pueden aplicarse en estas circunstancias. Ya casi nada me sorprende.


Otro café bien cargado ¿Te parece... otro más? -dos sorbos- Suspiro y te recuerdo mientras atiendo el teléfono. Pese a casi tres noches sin dormir, sigo siendo capaz de hacerlo mientras doy vuelta esta hoja y sigo. Sigo escribiendo.


Tengo un sentimiento acá que se arremolina y sigue subiendo. Se instala en el pecho. Sabés cómo es el sentimiento. Se fue el miedo -otro sorbo de café-. Pienso lo que dijiste anoche. Tal vez, tal vez alguien pueda irrumpir en el silencio y la ausencia y borrar todo. De nuevo. Sea cual sea la forma que tome el mañana.


El café ya está frío para mi gusto. Vuelve a sonar mi interno. Son las 4: 15 y tenemos una reunión en quince minutos. Me-Interrumpo. Tal vez siga cuando vuelva.

1 comentario: